domingo, 14 de diciembre de 2008

Hacer ciencia empieza por hacerse preguntas...

"¿Qué hay que hacer para que un niño lea?", se pregunta una mujer que envía una carta al director de El País. "Pues rodearlo de muchos y buenos libros", se contesta y lo demás es un timo, viene a decir. Sin embargo, podríamos decir también que, para que una manzana caiga, sólo hay que soltarla. ¿Cuántas veces necesitó Newton preguntárselo para dar con la respuesta? ¿Y cuántos antes que él? ¿Y durante cuánto tiempo?

Que no sepamos explicar en un marco conceptual adecuado qué es lo que hay que hacer para que un niño lea no quiere decir que no haya una explicación, si no que todavía no la conocemos porque, en según qué disciplinas estamos como Newton, o quizás mas a oscuras aún. Pero ¿es ese un motivo para dejar de hacernos preguntas? ¿No sería fabuloso que otro Newton se preguntase, diseñase unos experimentos, y fuese capaz de darnos una respuesta universalmente válida para esta pregunta, y otras parecidas?

Yo creo que sí, pero todo es opinable...

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