jueves, 16 de diciembre de 2010

Adiós, hasta mañana.

Me gustaría aprovechar esta ocasión para dirigiros unas palabras. Seguramente, nada de lo que os diga hoy os resultará extraño a aquellas personas que ya hace tiempo que me conocéis.

Hace 14 años que mi hija empezó en esta escuela, y 8 de ellos (al menos) he tenido la suerte de participar en su Consejo Escolar. Estos años, para mí, han sido de aprendizaje: he aprendido a ser madre, a atender las necesidades escolares y no escolares de mis hijos e hija, a compartir mis inquietudes con otras madres y padres, con las maestras y maestros, a defender mis ideas sobre la escuela y su funcionamiento, a decir cosas molestas…

El Consejo Escolar de una escuela es un lugar importante, un lugar en el que la comunidad, las familias y el alumnado pueden y deben participar, para trabajar codo con codo con el profesorado en la construcción de un proyecto común. Si no hay un proyecto común… (y esto es lo más difícil de decir y de escuchar) el proyecto no vale. Por muy moderno, innovador y fabuloso que sea.

Lo que quiero decir es que no sirve de nada que un Claustro reme en un sentido, si las familias y el entorno reman en otro. Y el lugar para decidir en que sentido vamos a remar todos juntos, aunque no se ajuste el rumbo al que cada uno de nosotros y nosotras quisiéramos seguir, es el Consejo Escolar.

Ya sabemos cómo es nuestro Consejo Escolar. Sin embargo, a mí me gustaría deciros que un Consejo Escolar puede llegar a ser mucho más, aún respetando el marco legal actual. Para ello, es necesario rescatar su imagen de donde quiera que esté, y volverla a proyectar, para que todo el mundo en el Centro crea en la importancia de este órgano de gobierno y participación.

No es un adorno, ni una traba administrativa, aunque a veces lo pueda parecer, sino un órgano de gobierno, y las personas que pertenecen a él deben creerlo, para que las personas representadas en él también lo crean.

Como firme creyente de lo que podría llegar a ser un Centro que valora y se apoya su Consejo Escolar, me ofrezco para trabajar en cualquier iniciativa orientada a promover y recuperar la credibilidad y prestigio del Consejo Escolar como órgano de gobierno de esta Escuela.

Así pues, adiós, hasta mañana.

(Discurso de despedida del Consejo Escolar, 16 de diciembre de 2010)

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