martes, 2 de noviembre de 2010
Una historia de amor...
sábado, 16 de octubre de 2010
LA VIDA SIGUE
Se casó joven, porque no quería estudiar y estaba enamorada. Tuvo un hijo, y pensó que eso la salvaría del desprecio. De los empujones verbales y físicos. Estaba enamorada pero no se quería a sí misma. Y es verdad, su hijo la salvó: no quiso correr el riesgo de que su hijo fuera también empujado, así que se marchó.
Encontró un hombre bueno, que la quería. Que quería también a su hijo. Y reseteó su vida. Tuvo otro hijo. Y en un hogar lleno de amor y de esperanza, llegó el cáncer de visita, y se llevo sus mamas. Y un poco de su fortaleza también. Sus hijos fueron creciendo, simpáticos, sanos, cariñosos, pero ella dejó de quererse de nuevo. Esta vez, las heridas se las inflingió ella misma: no quería comer, no podía comer. Y fue perdiendo presencia en este mundo (peso, en palabras prosaicas) hasta que tuvieron que ingresarla para alimentarla artificialmente.
Después volvió a su vida, cuando quiso, con ayuda… pero el anclaje era poco firme, y a los pocos años regresó al hospital, con 20 kilos menos de los que pesaba cuando salió de él.
Y sus hijos seguían creciendo, con la mirada triste y una sonrisa.
Volvió a casa, un par de meses después. Ganaba peso de nuevo. Y fue mejorando durante tres años. Incluso buscó un trabajo, porque pensó que la ayudaría a tenerse en consideración… y lejos de eso, sufría pensando que dejaba a sus hijos abandonados…
Ayer me dieron la noticia: mi amiga está ingresada en un hospital psiquiátrico. No puedo dejar de pensar en el infierno en el que ha vivido tantos años, en el infierno en el que está viviendo ahora, y en el que probablemente viven sus hijos y su pareja. Sobre todo, no puedo dejar de pensar en sus hijos, aún niños, y en cómo tenderles la mano para que su vida no se pare aquí y ahora…
Porque su vida sigue, ¿verdad? ¿Y la de ella?
miércoles, 15 de octubre de 2008
La crisis del consumo
Hace aproximadamente 1 año hice una reforma en mi casa. Como soy una chica muy ahorrativa, traté de reciclar todos los elementos que cambiaban de ubicación (radiadores, puertas, sanitarios…) Lo conseguí con casi todo, y aquellas cosas que había que retocar (como las puertas) para ajustar a otras medidas, me costaron mucho más caras. De hecho, varios de los profesionales que tomaron parte en la obra me decían expresamente “te sale mucho mejor si lo compras nuevo” (inciso: a lo que podía haber contestado: “tú no estarías aquí reformando mi casa si eso fuera cierto”). En fin, el caso es que me quedé pensando esa temporada en lo absurdo de la situación, y sentí un cierto vértigo. No agotar la vida útil real de los objetos de consumo, grandes o pequeños, es una forma de desarrollo con muchos, muchos peros. Además de los morales (para mí es un valor la austeridad en sí misma), están los puramente estratégicos. Consumir innecesariamente tiene consecuencias desde el punto de vista de las materias primas, y del de la gestión de los residuos. El espacio que ocupan estos últimos no puede ser utilizado para producir las primeras. Desde el punto de vista de los recursos, es aberrante. Si además tenemos en cuenta que basamos buena parte del exceso de consumo en la casi gratuidad de la mano de obra externa no cualificada y la carestía de la mano de obra occidental, cualificada o no, se cierra con perfección un círculo que deberíamos recorrer en sentido opuesto. Hemos cambiado nuestro ingenio para buscar soluciones que nos permitan seguir utilizando lo que ya tenemos, por unos hábitos individuales y una organización social, del mercado y de la producción altamente ineficientes desde el punto de vista estadístico, puesto que sólo beneficia a un mísero 20% de la población humana, y sólo a corto plazo.
Hoy estamos consumiendo y deteriorando recursos finitos de manera irresponsable (espacio, agua, aire, peces, bosques, largo etcétera), y ahorrando como cretinos en recursos que, de partida, eran virtualmente infinitos: el ingenio, la inteligencia, la creatividad… Lamentablemente, la duración de estos recursos endógenos es depediente de un uso responsable de los otros recursos, exógenos, y por lo que parece, no teníamos tanta dotación inicial… ¿o tal vez se nos agotan, paradójicamente, con la falta de uso?
sábado, 4 de octubre de 2008
Sobre la muerte
lunes, 22 de septiembre de 2008
Dos vidas, dos.
Pero hay una vida que es la que realmente desearíamos haber tenido y, por diversos motivos, no hemos alcanzado a conseguir. A principios del verano, muchas madres y padres empiezan sus vacaciones para estar con sus hijos, que han terminado el cole, y me los imagino (a algunos) compartiendo actividades con ellos, haciéndolas propias (vamos a recortar esto, y a colorear aquello, sacamos las bicis, nos vamos a la piscina...) Es una vida que imagino como en microgravedad: movimientos tranquilos, buen humor, palabras dulces y animosas para mis hijos cuando se equivocan..., una vida en la que no estoy entregada a intereses propios que no puedo compartir, o que me satisfacen de manera más inmediata practicados de forma individual...
...así que, los días en esta vida imaginaria transcurren ordenando a vuelapluma las cuatro cosas que han quedado fuera de su sitio después de cualquier tarea doméstica, leyendo en el sofá sin gran concentración a la vez que resuelvo dudas infantiles o mantengo conversaciones adolescentes, modelando arcilla...
Y sin embargo, en esta otra vida, en la vida que estoy viviendo, mis intereses sólo confluyen marginalmente con los de aquellos a los que quiero, que pasan a convertirse en ladrones de tiempo u obligaciones pesadas, que nunca dejan espacio bastante para otras actividades más personales... Así vivido, no es posible ser feliz, porque no tienes lo que quieres en ningún caso, porque vas dejando una tremenda lista de proyectos no realizados en todos los frentes, con la consiguiente sensación de frustración permanente...
Tal vez penséis que soy pesimista, pero confío en que alcanzaré ese otro yo, paciente y generoso, por la vía de la reflexión (ya sabéis, al nirvana por la meditación). Me llevará un tiempo, puede que mis hijos tengan ya entonces sus propios hijos, y espero saborear durante este tiempo pequeños anticipos de la meta transformándome en mis propios personajes, construyendo en papel seres que son como yo quiero ser. Podré moldearme a mi gusto, y acercarme a mi modelo, con calma, por aproximaciones sucesivas.
En realidad, sólo tengo una vida, pero puedo hacerla tan grande como quiera.
domingo, 15 de junio de 2008
El deseo, pero con minúsculas
Hijo, no pidas deseos, y si hay algo que deseas con fuerza, abre bien los ojos, y pon tu fuerza a trabajar.
domingo, 1 de junio de 2008
Mujer leyendo
La mujer abre los ojos, unos grandes ojos verdes, y apaga el cigarrillo - tengo esta imagen guardada en mi imaginario, y si pintase, haría un retrato: "Mujer leyendo. Acrílico sobre lienzo. 2008" -, retoma el libro y lo intenta de nuevo.
viernes, 16 de mayo de 2008
Inesperadas risas
Dos compañeras de trabajo van juntas a un curso de la empresa a otra ciudad. Son dos compañeras, sin más, que no se llevan especialmente bien, pero se conocen desde hace años, y han tenido que viajar juntas en más de una ocasión. Una de ellas, la más joven, recuerda de pronto que tiene un concido en la ciudad, alguien a quien conoce poco pero que le resultó divertido y cercano en cierta ocasión. Así que, ante una inesperada posibilidad de cita, se compra unas bragas en una boutique del aeropuerto...aunque inesperada la cita, e improbable el destape, hay que estar preparada para un eventual polvo, que tampoco andamos sobradas...
La primera noche, dolor de cabeza, y noche toledana, hasta las tres de la mañana sin poder dormir, porque hay que compartir habitación con la compañera, y compartir también sus inquietudes, su insomnio, su felicidad conyugal... en fin, lo que toque, que para eso somos compañeras, y tampoco es cuestión de ser borde.
A la mañana siguiente, hecha un cuadro, a aguantar unas cuantas interesantísimas charlas, justo lo necesario para no dar más de diez o doce cabezadas, y luego, un poco de práctica. En plena vorágine de explicaciones y demostraciones sobre los maravillosos nuevos productos que presenta la empresa, suenan en su móvil un par de llamadas a las que no contesta, porque hay demasiada gente alrededor, porque tiene las manos ocupadas,... y finalmente recibe el hilarante mensaje de su hipotética cita haciéndole participe de la surrealista situación: s no cgs l tlfno, wapa, dfclmnt pdrems kdar... (casi ni una vocal, pero eso sí, todos los adverbios). Me imagino la situación (¿vosotros no?), la compañera, tan discreta, tan colega, "y ¿quién era?", "qué pesadez, ¿no?", "bueno, y ¿no lo coges, o qué?", "Hay mira, un mensaje te ha entrado (asomándose ostensiblemente por encima de su hombro para ver si pispa algo)". Uff, qué agobio, la líbido ya por los suelos, el dolor de cabeza como un taladro...
La wapa se ríe, por primera vez en el viaje, con esta bocanada de aire limpio y fresco, responde con un mensaje, de socorro seguramente, pero ese es un matiz difícil de apreciar... y ahí quedan las bragas nuevas sin estrenar...de momento...
Puede volver a casa y contar que se ha aburrido, o que ha triunfado, o simplemente que ya está de vuelta, pero tengo la certeza de que se ha limitado a sobrevivir.
jueves, 15 de mayo de 2008
Una noche estrellada
Me dejo llevar por esta imagen plácida,
mi cuerpo reposando sobre la hierba fresca,
la noche que envuelve la inmensidad del todo,
en algún sitio, lejos, el mar se oye golpeando
unas rocas milenarias que se dehacen sumisas
al paso inexorable del tiempo que nos une
en esta noche llena de estrellas indecisas
que brillan para nosotros aunque tal vez no existen...
Quiero pensar que a veces estoy justo donde quiero,
justo donde he elegido, porque... he elegido... ¿verdad?
vuelvo a preguntarme, incansable, insatisfecha.
Es posible que hiciera alguna elección hace tiempo,
y que haya seguido el camino marcado,
sin embargo me parece más probable que haya ido
eligiendo cada hora, cada minuto, cada segundo...
...el mismo camino, unas veces por inercia y otras
por convicción. Quiero que sea cierto que aún tengo elección.
Que cada día que pasa puedo construir mi vida,
mi proyecto artesano, mi castillo de arena...
...que podré tumbarme siempre en una pradera verde
con la noche alrededor y la Vía Láctea encima
a pensar si soy feliz, si puedo llegar a serlo...
...que podré dejarme llevar sobre este ritmo infantil
hasta el sueño de estar plácidamente tumbada en una pradera verde...
sábado, 19 de abril de 2008
El dolor de los demás, ¿también es mío?
En el patio del colegio veo, algunos días, a dos padres viudos, recientemente viudos, que se erigen firmemente los dos en toda su estatura, sin arrugarse, cada uno en su estilo... Uno de ellos, con los hijos muy pequeños, me produce una ternura incomprensible, me muero de ganas de decirle "ánimo, valiente, vas a poder con ello, todo lo que te está doliendo pasará...". Entiendo por primera vez la frase "te acompaño en el sentimiento", que debe querer decir algo como "viendo lo que te ocurre, puedo perfectamente imaginar lo que me dolería si me pasara a mí"... Pero no me atrevo a acercarme...Cuando me mira tiene una cara de tanta pena, de tanta impotencia, de tanto desconcierto que no me atrevo a acercarme, no.
El otro, con unos hijos algo mayores, pero no mucho más, no ha conseguido transmitirme su dolor, sino su alivio. Su mujer se quitó de en medio, acabó con su infierno personal, y parece que se llevó, de paso, parte del infierno de los que la rodeaban. Esto es lo que siento cuando le veo a él, y cuando veo a sus hijos... no su dolor ...
Cuando una de mis amigas se quedó viuda, me dolió tanto que tarde casi un medio año en acercarme a ella, y entonces ya no le dolía, no de la misma manera, así que me ayudó a recordar al muerto con la alegría de cuando estaba vivo y nos daba a todos el coñazo...
Hace un tiempo vi una película (Elizabethtown) que trataba sobre un viaje personal del macizo Orlando Bloom (bueno, del personaje al que representaba), y que se produce a raíz de la muerte de su padre. El magnífico funeral laico que organizan sus familiares y amigos, en el que lejos de pensar en la tragedia de un futuro sin el difunto, se regodean en lo maravillosa y miserable que fue la vida con él en el pasado... Qué envidiable forma de atenuar el dolor, de compartir el dolor para que se diluya entre todos los que le quisieron, qué increíble forma de aceptar que ya no bailaremos más, pero ¡que nos quiten lo bailao!
Mi conclusión es que nuestro silencio magnifica el dolor, y nuestra cultura sufridora y abnegante se ceba en la tragedia, tanto que nos duelen los muertos de los demás, a los que ni siquiera conocemos, a los que incluso no apreciamos, por que encontramos cierta complacencia en sentir compasión por los que nos rodean...
Viva la vida que vivieron los muertos mientras fueron capaces de disfrutarla. Bien por nosotros que vamos a conseguir ser felices y brindar a nuestros muertos las ganas de vivir que aún nos quedan. Porque nos lo merecemos. Porque se lo merecen.
sábado, 15 de marzo de 2008
La primavera ha llegado....
La naturaleza tiene una belleza primigenia, que conecta de una forma salvaje con algún rincon ancestral de nuestra mente, que nos arrastra en su explosión de vida y nos sobrecoge, imponente, desatando este éxtasis atávico que tan fácilmente se confunde con espiritualidad, y que no es más que la pura esencia de la biología...
viernes, 7 de marzo de 2008
Los siete secretos, los siete enanitos...
Siempre he pensado que el márketinG es la gran baza del catolicismo. En los tiempos iniciales del yavehísmo y, después, del cristianismo, no había multimedios, pero quién no se engancharía a un spot con el mensaje tipo “Los 10 mandamientos” o “Perdonarás no 7, sino 70 veces 7”, o bien “Levántate y anda”, y una larga plétora de impactantes mensajes de este pelo. Si añadimos a esta secular inclinación el apoyo incondicional de Hollywood, pues... ¿qué queréis? ¡Cerca de medio mundo está rendido a sus pies!
Pero, sin duda, el ejemplo por antonomasia de este contubernio entre la Publicidad y el Catolicismo es el de “LOS 7 PECADOS CAPITALES”.
Aunque poco a poco entraré en cada uno de ellos en detalle, el conjunto merece un análisis por sí mismo. ¿Cómo se puede pretender que el personal renuncie a los placeres más intimos y miserables? ¿Cómo es posible que se pueda vender un pack promocional con ese slogan?
Pack “7 PECADOS AZUL”:
- No follar!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
- No comer
- No cabrearse
- No tumbarse a la bartola (en todos los sentidos)
- No sentirse mundial, viendo el fútbol y con el palillo entre los dientes
- No poner a caldo al vecino porque se ha comprado un audiquetecagas
- No salir del bar para verlo justo cuando te tocaba pagar la ronda
- No mirar a la perica que va en el asiento del copiloto
Pack “7 PECADOS ROSA”:
- No follar
- No COMER!!!!!!!!!!!!!!
- No cabrearse
- No ir a la peluquería a que te laven la cabeza, o no tumbarte en la playa a tomar el sol toda la mañana
- No mirar a la de la sombrilla de al lado, metiendo tripa y diciendo “está mucho más fofa que yo”
- No sofocarse mirando a su marido, que va marcando con su speedo
- No darle la crema solar de hace 5 años, caducada, en vez de la nueva, cuando te dice que se ha olvidado la del niño, a ver si no te tienes que comprar otra a mitad del verano
En fin, no se si os hacéis una idea pero el pack se vende mucho mejor que cualquier promo de Movifone. Eso sí, luego nadie se acuerda de dónde lo guardó... AH! Sí! Lo dejé debajo del pack Arrepentíos, pecadores!
Para terminar, me gustaría que os hicieseis la siguiente reflexión: entráis en una panadería – pastelería – pija de la muerte, donde una chíca sosísima, vestida de gris, y un joven todo de negro y un punto afeminado te asaltan en plan promotor cuando te acercas a la estantería donde están los super donus bonbón de chocolate negro, y te dicen: si te interesa, puedes llevarte este pack con sabor a mierda y garrapiñado...¿Qué hariais?
viernes, 22 de febrero de 2008
Amores y desamores
Últimamente, un anuncio (de coches, claro) ha puesto imágenes a esta interesante reflexión sobre el espacio vital de cada uno, aquél que sólo dejamos invadir en situaciones muy concretas... Este espacio no es sólo físico, también es un espacio de invulnerabilidad, un límite a la capacidad de aceptar injerencias, insultos y dudas del prójimo... A menudo sometemos a amigos y otros seres queridos a tremendas tormentas de sentimientos sin filtro, positivos y negativos, exigiendo de ellos una tolerancia, una magnanimidad que no somos capaces de dar, ni a ellos ni a nosotros mismos. Así que sus espacios vitales, inevitablemente, se agrandan, hasta quedar ellos perdidos (y protegidos) en su centro, y lejos, tan lejos de nosotros.